martes, 27 de abril de 2010

Hacia donde mis pies me lleven


Buscando el rumbo me perdí, intentando llegar a un lugar concreto di bandazos sin caer en ninguna parte. Al decidir sucumbir al cansancio y derrumbarme en cualquier esquina no encontré ninguna, cuando creí no poder más comprobé que sí podía y continué...

jueves, 15 de abril de 2010

Él se fue, tú llegaste


Qué contradictoria puede llegar a ser la vida. Estar contento, alegre y acto seguido que esos sentimientos se tornen en tristeza, incluso sentirlos al mismo tiempo.
No se puede disfrutar plenamente de lo nuevo y maravilloso que aporta la vida cuando algo también maravilloso falta.

lunes, 12 de abril de 2010

La pequeña Mara


Pronto veré tu carita, restan horas para poder oler tu piel por primera vez. Serás la primera alegría de este duro año, serás el sol en mis días nublados. Sonreiré al verte como lo hago al pensar en ti. Cada vez que me despida de ti contaré las horas que tendrán que transcurrir para volver a ver tus ojitos. Grabaré en mi mente cada imagen y cada momento a tu lado. Te cogeré y acurrucaré en mis brazos con sumo cuidado y con el manto de la protección. Al igual que tú me aportas alegría, alegría antes de conocerte, alegría al evocar tu precioso nombre, yo te aportaré cariño y ternura. Intentaré estar en cada momento importante de tu vida, seré parte de ti como tú ya lo eres de mí.
Es fácil quererte sin conocerte.

sábado, 10 de abril de 2010

Nuestros caminos que un día se cruzaron...


Ayer creí verte. Durante una décima de segundo las piezas encajaron a la perfección y el vacío desapareció. Apenas pude saborear ese instante, ya que la décima siguiente golpeó con fuerza haciendo añicos el espejismo.
No soporto ver tus fotos, no puedo oír tu nombre en boca de cierta gentuza, no quiero que me digan lo que debería ser y no es. Sólo quiero que tu camino continúe, que se borren los pasos que hicieron que te fueras para no regresar, deseo poder pensar en ti y que el mundo no se me venga encima. Ya no digo en voz alta que quiero que regreses, que deseo que nunca hubiera pasado lo que te alejó de nosotros, para qué?
Sé que el vacío que dejaste nada ni nadie jamás lo llenará ni yo quiero que eso ocurra, pero quiero que el dolor sea soportable.
¿Algún día podré hablar de ti sin que un nudo se apodere de mi garganta? ¿podré seguir mi camino sin que las lágrimas me nublen la vista? A cada paso que doy recorriendo mi camino pienso que tú deberías estar haciéndo lo mismo con el tuyo, que en cualquier momento un paso mío me debería llevar al mismo lugar que a ti uno tuyo. Pero no, tú recorrido fue corto y ahora nos toca vivir sabiendo que llegó a su fin y que sólo cuando no podamos dar un paso más llegaremos al mismo lugar.

domingo, 4 de abril de 2010

¡Grita!



Le grito al mundo desde la penumbra porque no necesito que nadie me vea, sólo que me oigan. Le grito, a la mano que decide quien vive y quien muere, con odio e ira. Grito aunque no esté bien visto, aunque se pierda la razón de las palabras que se dicen al hacerlo, aunque dejes de escucharme. Grito porque si dejo que me ahoguen las lágrimas mi voz se apagará como se apaga una vela, como se apaga una vida. Grito porque me ayuda a seguir aunque no sea la mejor manera, pero hoy ya no tengo otra. Si te grito te pido ayuda, pero ten en cuenta que jamás lo reconoceré. Son diferentes maneras de vivir, son diferentes formas de morir...


Sé que aún tengo que seguir mi partida, pero también sé que no están todas las fichas.



La vida está formada por fichas de dominó, cada una debe ocupar su lugar y espacio y mantener un equilibrio para no desestabilizar el conjunto. Cuando una pieza cede por su propio peso o por una fuerza ejercida desde el exterior el desastre está garantizado. El contacto de la primera ficha al caer sobre la siguiente desencadena el, conocido por todos, efecto dominó. Cuando esto ocurre tenemos varias opciones. Levantar cada ficha y colocarla en el mismo lugar; dejar las fichas en el suelo; dejar esas fichas a un lado y construirlas nuevas o bien colocar las mismas, pero en diferente orden e incluso posición.
Son muchas las veces que uno mismo es el motor del derrumbe, pero pocas las que uno se mira a sí mismo como causante.
Es más, lo fácil es derribarlas, lo difícil volver a construir y más cambiando la formación.
A día de hoy, mis fichas están esparcidas por el suelo. Alguna quedó en pie defendiendo su posición, pero son las menos. Quizá tú formes parte de mi dominó, quizá tú aún estés en pie, quizá yo forme parte del tuyo...

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