lunes, 29 de marzo de 2010
[Alfie]
Se lo advertí a todas desde el principio. Siempre les dije algo por el estilo a: "Debes saber que llevo grabada una advertencia invisible: nada de compromiso". Nunca me casaré. A pesar de mis esfuerzos empiezo a notar algunas grietas en mi capa exterior. Cuando reviso mi insignificante vida, y todas aquellas mujeres que he conocido, no puedo evitar pensar en todo lo que han hecho por mí y en lo poco que he hecho yo por ellas; en cómo cuidaron de mí, se preocuparon por mí, y yo les correspondí no devolviéndoles nunca el favor. Sí, creía que era el que sacaba mayor beneficio. Y... ¿qué tengo? En serio... Unas monedas en el bolsillo, algunos trajes caros, un coche elegante a mi disposición... y estoy soltero. Sí, sin ataduras, libre como un pájaro... No dependo de nadie, y nadie depende de mí. Mi vida es sólo mía, pero no tengo la conciencia tranquila, y si no tienes eso, no tienes nada. Así que no puedo dejar de preguntarme cuál es la respuesta: ¿qué sentido tiene todo?... ¿sabéis lo que digo?
lunes, 15 de marzo de 2010
INJUSTICIA

Es domingo,parece otro domingo más. Después de comer y prepararme me dirijo al garaje para sacar el coche y conducir durante hora y media hasta llegar a mi piso de alquiler. Duermo allí para no tener que madrugar demasiado al día siguiente. Cuando llego llamo a casa, se quedan más tranquilos si saben que el viaje ha sido sin problemas. Mis padres están con mis tíos de paseo. Termina el día y me acuesto. A la mañana siguiente desayuno, me ducho, me visto, cojo mi mochila y al trabajo. Diez minutos después estoy en mi destino, con la ropa del trabajo y preparada para empezar la jornada laboral. Un paciente, otro, otro y otro; así hasta 6. Llega la hora de la comida y concluye mi jornada del lunes. Regreso a casa de mis padres... parece que es un lunes como el de la semana pasada, como el de la semana anterior, un lunes cualquiera... las mismas curvas, los mismos socavones en la carretera, similares coches temerarios, la misma hora por el mismo kilómetro que otros muchos días... llego a mi destino, con ganas de sentarme a la mesa a comer. Pero antes, en el portal me encuentro con una vecina, que para mi sorpresa me da dos besos y me mira dubitativa, tanteándome para ver qué tal estoy. Ve que estoy bien, así que continua su camino con ganas de decir algo, pero sabiendo que no debe hacerlo. Me quedo extrañada, algo no va bien... ¿qué puede ser? ¿serán cosas mías? No sé dónde tengo las llaves de casa, así que llamo al timbre. El ascensor está esperándome, así que enseguida llego al 7º piso. Antes de llamar al timbre ya asoma mi madre y me abre la puerta. La miro, algo va muy mal. Mi primer pensamiento: mi abuelo, algo le ha pasado. Pregunto con un nudo en la garganta: "¿qué ha pasado?". En mi cabeza retumba la palabra "abuelo" una y otra vez y entre ese zumbido escucho entre sollozos: "el primo Jose". Sacudo la cabeza hacia los lados, no soy capaz de hilar mis pensamientos para que tengan coherencia... no tiene sentido ¿el primo? así que sin respiración pregunto para saber qué le ha pasado. Oigo, pero no asimilo lo que escucho, por lo que aturdida pregunto: "¿qué? ¿cómo? ¿qué le pasó?" y rompo a llorar, lloro y me siento. Las piernas me tiemblan, por más que intento inhalar aire, no me llega a los pulmones, una fuerte presión golpea mi cabeza, grito... grito que no puede ser, q no es posible, que no es justo. El tiempo se detiene y los recuerdos bombardean mi mente. Dejo de percibir lo que ocurre a mi alrededor, sólo siento que me desgarro por dentro. Que me falta una pieza importante, que nada tiene sentido, que quiero dar marcha atrás en el tiempo e impedir que se monte en su moto. Deseo ser yo, que él esté aquí y ser yo quien ocupe su lugar. Deseo despertarme de esta pesadilla, pero no. Nada va a cambiar por mucho que lo desee, nada va a ser como debiera. Él no va a regresar... parecía dormir, el problema es que entró en un sueño eterno del que jamás despertará.
Te quiero y eso es algo que nada ni nadie cambiará nunca.
Pasará el tiempo, pero vivirás siempre en mí; tu recuerdo durará mientras yo respire.
Te quiero y eso es algo que nada ni nadie cambiará nunca.
Pasará el tiempo, pero vivirás siempre en mí; tu recuerdo durará mientras yo respire.
sábado, 13 de marzo de 2010
Las pequeñas cosas

Los pequeños detalles son los que quedamente susurran lo que pensamos, lo que sentimos, lo que callamos, lo que ocultamos... pero suelen pasar desapercibidos. Pasan desapercibidos no por su importancia, pero sí por la relevancia que cada uno les da. Caemos en el error de cerrar todos nuestros sentidos ante aquello que consideramos superfluo sin realmente serlo. Recibir una sonrisa de un desconocido, un hasta pronto en lugar de un adiós, un beso sin motivo aparente, un abrazo electrizante, un aroma que evoca momentos pasados, una canción que suena en el momento justo, un silencio compartido que dice más que muchas palabras, la mirada asombrada de un niño, la mirada cómplice de un desconocido, una lágrima que se asoma sin llegar a caer al abismo, el inicio de una frase que queda incompleta, el miedo del que tienes enfrente, el dolor de aquel al que heriste, una despedida que quizá sea la última, la efusividad del saludo de alguien que se alegra al verte, la pasión en los ojos del que te desea, el encontrar las llaves en el lugar que las buscas, comprobar que han pasado las horas pero el perfume perdura, el pantalón que necesitas recién planchado, la comida caliente sobre el plato, la hora perfecta para ver esa película que te encanta, la calidez del hogar en un día de invierno, el rocío sobre los pétalos de una rosa, el viento que mece las ramas, la lluvia que da de beber a las flores, el frescor de las noches de verano, el sonido de la lluvia sobre los cristales, la palabra pronunciada para romper el hielo, no tener que esperar... hay millones de cosas que son tan intrínsecas en nuestro día a día que tan sólo las valoramos cuando desaparecen, cuando nos tomamos un tiempo para reflexionar o cuando nosotros mismos estamos hechos de pequeños retales.
Valora los detalles por insignificantes que los consideres, cada uno de ellos ayuda a dar forma a las cosas importantes. Yo valoro todos y cada unos de esos detalles que para otros son nimiedades, y tú?
viernes, 12 de marzo de 2010
Cuando golpea fuerte...

Cuando la vida golpea con tanta fuerza que hace tambalear los cimientos más robustos sientes temor. Atemoriza la idea de que lo que hay bajo tus pies es más endeble de lo que quisieras. Temes que cuando vayas a dar el siguiente paso el fango te llegue a las rodillas. El miedo paraliza, detiene los músculos impidiendo continuar, rompe los sueños y amedrenta impidiendo querer cumplir los deseos. Por eso hay que reponerse en el menor tiempo posible, recobrando el aliento tras el duro golpe, sobreponiéndose intentando recomponer la vida que se ha desquebrajado y que jamás volverá a formar un puzzle completo. Siempre faltará algo que impida sonreír plenamente, pero ello no debe impedir intentarlo. Buscar motivos por los que sonreír, por los que dar el siguiente paso con más firmeza que el anterior, por los que vivir.
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