lunes, 27 de diciembre de 2010

Luz y oscuridad


Abro los ojos y alzo la vista para ver de qué color está el cielo, para comprobar si aún hay claridad o si el día comienza a desaparecer para dar paso a la noche, con sus sombras, con su silencio. Me gusta la noche, la ausencia del bullicio, el cobijo de la oscuridad. Son escasas las miradas que se clavan en mí intentando escudriñar lo que pienso, lo que siento. No quiero que lean en mi mirada el dolor o la tristeza de lo vivido, de lo que se fue y no volverá.
No me escondo de nadie, no me oculto de ti, tan sólo quiero la calma aparente del que no sufre para no ver la lástima en el rostro ajeno. Tan sólo anhelo no ser transparente como el agua que brota de la montaña, busco el disfraz que oculte lo que no quiero mostrarle al mundo y así poder salir a plena luz del día. Así no temer que me hieras, que me golpees donde ya duele, porque cuanto más transparente, cuanto más muestras, más vulnerable.
No me ciega la luz del ocaso, tan sólo me recuerda que hay un nuevo día por delante para sufrir, para sentir, para vivir, para reír y llorar, para respirar y quedarse sin aliento, para compartir... y dejo que los rayos del sol acaricien mi piel, que la brisa helada del invierno la erice, que se clave tu mirada en la mía durante un instante, para luego evitarla. Evitar que tus ojos descubran cómo me siento, evitar que aprendan a leer en mi alma. Pero hay cosas inevitables y no importa si la luz es tenue o si es la oscuridad quien se cierne sobre mí, como tampoco importa si me cambio de disfraz o me desnudo porque no hay manera de ocultar lo que tanto duele, lo que te rasga por dentro duermas o estés despierto. Es inútil querer hundir lo que siempre sale a flote, borrar lo indeleble, conservar lo efímero... para qué negar lo evidente.

martes, 17 de agosto de 2010

LEVANTARSE


No importa cuántas veces hayas besado el suelo, al final da igual el motivo por el que caíste. Ni siquiera es relevante de dónde sacas las fuerzas para levantarte. Lo que cuenta es que SABES que caerás de nuevo y que cueste lo que cueste hincarás tu rodilla en el barro, mirarás al cielo y mientras te levantas con lágrimas en los ojos gritarás desgarrando el silencio que siempre habrá alguien que te volverá a hacer caer, pero nunca habrá nadie que te impida ponerte en pie.

martes, 27 de julio de 2010

BUSCARÉ

Buscaré otros brazos que me arropen en esta inmensa oscuridad de la noche, otros labios que sellen los míos impidiéndome hablar, otros ojos que busquen la complicidad de los míos y me sonrían en silencio, otra piel que se encienda al contacto con la mía, otras manos que se unan a las mías, bien para caminar juntos, bien para detenerme y que me quede a su lado. Sólo un instante, sólo unas horas, sólo una noche porque no necesito otro corazón que se entienda con el mío, hoy no. Quizá mañana.

domingo, 18 de julio de 2010

FRÍA COMO EL HIELO



Y ya no siento nada: ni frío ni calor, ni amor ni odio. Tan sólo indiferencia porque no me puedo permitir volver a caer, volver a sentir para volver a sufrir. Tus manos recorren mi cuerpo y me estremezco, se eriza mi piel, aumenta el ritmo de los latidos de mi corazón; ambos: sístole y diástole aporrean la caja y a punto están de desmontarme. Me recompongo, pienso fríamente y no cruzo la línea limítrofe entre lo que puedo sentir y lo que no. Percibo el movimiento de tu cuerpo, el roce de tu piel, siento el placer que me proporcionas, pero no hay más, no puede haber más. Me dentengo ante cualquier indicio que me indica que puedo sucumbir ante cualquier sentimiento, por mínimo que sea. Corazón petrificado por el hielo que lo rodea y no quiero calidez capaz de convertir en agua lo que hoy está solidificado por el frío que proporciona el dolor.

9 MESES NO SON SUFICIENTES

En 9 meses puedes preparar una boda y casarte, quedarte embarazada y dar a luz, comprar un piso e instalarte a vivir en él, conocer a alguien y enamorarte, olvidar a un novio y encontrar otro... lo que no se puede hacer en 9 meses es superar tu ausencia. El dolor sigue vivo como si no hubiera transcurrido ni un fracción de segundo y tu recuerdo intacto. TQM [10-03-1980/18-10-2009]

jueves, 8 de julio de 2010


El camino se bifurca y sin miedo elijo hacia dónde dirigiré los próximos pasos. No quiero pensar en si será la elección acertada o si será un nuevo error que sumar a la lista, sólo quiero continuar, no pararme a sentir cómo el miedo entreteje sus redes invisibles por cada centímetro de mis músculos paralizándolos por completo. Quizá cuando haya recocorrido unos pocos metros piense en dar media vuelta, puede que desee desesperanzada no encontrar un nuevo obstáculo insalvable. Pero sea como sea, no permitiré que todos esos pensamientas me cieguen. Seguiré a paso firme hasta encontrar una nueva bifurcación donde volver a equivocarme o a acertar. Sea como sea, serán mis pasos los que vayan dibujando el sendero.

Llueve otro día más


Y hoy parece que las borrascas de mi geografía interior no dan tregua, creo que volveré a cerrar las ventanas...

miércoles, 7 de julio de 2010

Vive y sonríe

En el camino de la vida vamos perdiendo a la gente que nos la hace más fácil, entonces es cuando parece que faltan motivos para continuar, para seguir...es nuestra labor encontrar algo por lo que sonreír ahora, por lo que querer dar un paso más, por lo que levantarnos cuando la vida nos golpea y nos hace morder el polvo. A veces son los recuerdos, otras veces personas nuevas que se cruzan en tu sendero, una simple sonrisa, un abrazo, un gesto de alguien que te importa... cada uno tiene sus motivos para vivir, otros para sobrevivir. Pero ya que estamos aquí sufriendo, mejor vivir lo que nos corresponde, no? y vivirlo de la mejor manera posible, a pesar de todo lo que duele.

Coge mi mano cuando la necesites, aquí la tienes! :-)

domingo, 20 de junio de 2010

LLUEVE


Porque esta mañana me duele el corazón hasta la planta del pie. Como si fuera a cambiar el tiempo interior y se avecinaran más borrascas en las partes más interiores de mi geografía. Habrá que cerrar las ventanas. Y aún así no creo que pueda evitar que la lluvia termine resbalándome por la mejilla.

sábado, 19 de junio de 2010

CONTINUAR NO ES UNA OPCIÓN, ES UNA OBLIGACIÓN



En ocasiones miras hacia el frente y el camino se ve apacible, tranquilo, sin peligros, por lo que continúas sin miedos, con la esperanza de que nada ni nadie te sobresalte... disfrutas de las vistas, miras hacia uno y otro lado recreándote en cada detalle, en cada rincón. Alzas la mirada para ver el cielo y sin tiempo a volver la vista a bajo caes en un abismo donde todo es oscuridad. La serenidad se vuelve nerviosismo, la luz desaparece dejándote en penumbra, los sueños se rompen en añicos, el miedo se apodera de tu mente y caes, continúas cayendo sin saber hasta dónde, sin saber hasta cuándo. Es entonces cuando pierdes toda esperanza, cuando sucumbes y dejas de luchar porque por mucho que busques no encuentras la manera de detener la caída. En ocasiones, quedan fuerzas para un último intento e intentas agarrarte a cualquier saliente... tus dos manos se aferran con ahínco a algo, no sabes durante cuánto tiempo resistirá tu peso, el peso que la vida te ha echado sobre los hombros, pero aún así respiras con cierto alivio. El descenso ha cesado por el momento, tu cuerpo no ha llegado a hacerse polvo, no esta vez... quizá la siguiente.

martes, 27 de abril de 2010

Hacia donde mis pies me lleven


Buscando el rumbo me perdí, intentando llegar a un lugar concreto di bandazos sin caer en ninguna parte. Al decidir sucumbir al cansancio y derrumbarme en cualquier esquina no encontré ninguna, cuando creí no poder más comprobé que sí podía y continué...

jueves, 15 de abril de 2010

Él se fue, tú llegaste


Qué contradictoria puede llegar a ser la vida. Estar contento, alegre y acto seguido que esos sentimientos se tornen en tristeza, incluso sentirlos al mismo tiempo.
No se puede disfrutar plenamente de lo nuevo y maravilloso que aporta la vida cuando algo también maravilloso falta.

lunes, 12 de abril de 2010

La pequeña Mara


Pronto veré tu carita, restan horas para poder oler tu piel por primera vez. Serás la primera alegría de este duro año, serás el sol en mis días nublados. Sonreiré al verte como lo hago al pensar en ti. Cada vez que me despida de ti contaré las horas que tendrán que transcurrir para volver a ver tus ojitos. Grabaré en mi mente cada imagen y cada momento a tu lado. Te cogeré y acurrucaré en mis brazos con sumo cuidado y con el manto de la protección. Al igual que tú me aportas alegría, alegría antes de conocerte, alegría al evocar tu precioso nombre, yo te aportaré cariño y ternura. Intentaré estar en cada momento importante de tu vida, seré parte de ti como tú ya lo eres de mí.
Es fácil quererte sin conocerte.

sábado, 10 de abril de 2010

Nuestros caminos que un día se cruzaron...


Ayer creí verte. Durante una décima de segundo las piezas encajaron a la perfección y el vacío desapareció. Apenas pude saborear ese instante, ya que la décima siguiente golpeó con fuerza haciendo añicos el espejismo.
No soporto ver tus fotos, no puedo oír tu nombre en boca de cierta gentuza, no quiero que me digan lo que debería ser y no es. Sólo quiero que tu camino continúe, que se borren los pasos que hicieron que te fueras para no regresar, deseo poder pensar en ti y que el mundo no se me venga encima. Ya no digo en voz alta que quiero que regreses, que deseo que nunca hubiera pasado lo que te alejó de nosotros, para qué?
Sé que el vacío que dejaste nada ni nadie jamás lo llenará ni yo quiero que eso ocurra, pero quiero que el dolor sea soportable.
¿Algún día podré hablar de ti sin que un nudo se apodere de mi garganta? ¿podré seguir mi camino sin que las lágrimas me nublen la vista? A cada paso que doy recorriendo mi camino pienso que tú deberías estar haciéndo lo mismo con el tuyo, que en cualquier momento un paso mío me debería llevar al mismo lugar que a ti uno tuyo. Pero no, tú recorrido fue corto y ahora nos toca vivir sabiendo que llegó a su fin y que sólo cuando no podamos dar un paso más llegaremos al mismo lugar.

domingo, 4 de abril de 2010

¡Grita!



Le grito al mundo desde la penumbra porque no necesito que nadie me vea, sólo que me oigan. Le grito, a la mano que decide quien vive y quien muere, con odio e ira. Grito aunque no esté bien visto, aunque se pierda la razón de las palabras que se dicen al hacerlo, aunque dejes de escucharme. Grito porque si dejo que me ahoguen las lágrimas mi voz se apagará como se apaga una vela, como se apaga una vida. Grito porque me ayuda a seguir aunque no sea la mejor manera, pero hoy ya no tengo otra. Si te grito te pido ayuda, pero ten en cuenta que jamás lo reconoceré. Son diferentes maneras de vivir, son diferentes formas de morir...


Sé que aún tengo que seguir mi partida, pero también sé que no están todas las fichas.



La vida está formada por fichas de dominó, cada una debe ocupar su lugar y espacio y mantener un equilibrio para no desestabilizar el conjunto. Cuando una pieza cede por su propio peso o por una fuerza ejercida desde el exterior el desastre está garantizado. El contacto de la primera ficha al caer sobre la siguiente desencadena el, conocido por todos, efecto dominó. Cuando esto ocurre tenemos varias opciones. Levantar cada ficha y colocarla en el mismo lugar; dejar las fichas en el suelo; dejar esas fichas a un lado y construirlas nuevas o bien colocar las mismas, pero en diferente orden e incluso posición.
Son muchas las veces que uno mismo es el motor del derrumbe, pero pocas las que uno se mira a sí mismo como causante.
Es más, lo fácil es derribarlas, lo difícil volver a construir y más cambiando la formación.
A día de hoy, mis fichas están esparcidas por el suelo. Alguna quedó en pie defendiendo su posición, pero son las menos. Quizá tú formes parte de mi dominó, quizá tú aún estés en pie, quizá yo forme parte del tuyo...

lunes, 29 de marzo de 2010

[Alfie]

Se lo advertí a todas desde el principio. Siempre les dije algo por el estilo a: "Debes saber que llevo grabada una advertencia invisible: nada de compromiso". Nunca me casaré. A pesar de mis esfuerzos empiezo a notar algunas grietas en mi capa exterior. Cuando reviso mi insignificante vida, y todas aquellas mujeres que he conocido, no puedo evitar pensar en todo lo que han hecho por mí y en lo poco que he hecho yo por ellas; en cómo cuidaron de mí, se preocuparon por mí, y yo les correspondí no devolviéndoles nunca el favor. Sí, creía que era el que sacaba mayor beneficio. Y... ¿qué tengo? En serio... Unas monedas en el bolsillo, algunos trajes caros, un coche elegante a mi disposición... y estoy soltero. Sí, sin ataduras, libre como un pájaro... No dependo de nadie, y nadie depende de mí. Mi vida es sólo mía, pero no tengo la conciencia tranquila, y si no tienes eso, no tienes nada. Así que no puedo dejar de preguntarme cuál es la respuesta: ¿qué sentido tiene todo?... ¿sabéis lo que digo?

lunes, 15 de marzo de 2010

INJUSTICIA


Es domingo,parece otro domingo más. Después de comer y prepararme me dirijo al garaje para sacar el coche y conducir durante hora y media hasta llegar a mi piso de alquiler. Duermo allí para no tener que madrugar demasiado al día siguiente. Cuando llego llamo a casa, se quedan más tranquilos si saben que el viaje ha sido sin problemas. Mis padres están con mis tíos de paseo. Termina el día y me acuesto. A la mañana siguiente desayuno, me ducho, me visto, cojo mi mochila y al trabajo. Diez minutos después estoy en mi destino, con la ropa del trabajo y preparada para empezar la jornada laboral. Un paciente, otro, otro y otro; así hasta 6. Llega la hora de la comida y concluye mi jornada del lunes. Regreso a casa de mis padres... parece que es un lunes como el de la semana pasada, como el de la semana anterior, un lunes cualquiera... las mismas curvas, los mismos socavones en la carretera, similares coches temerarios, la misma hora por el mismo kilómetro que otros muchos días... llego a mi destino, con ganas de sentarme a la mesa a comer. Pero antes, en el portal me encuentro con una vecina, que para mi sorpresa me da dos besos y me mira dubitativa, tanteándome para ver qué tal estoy. Ve que estoy bien, así que continua su camino con ganas de decir algo, pero sabiendo que no debe hacerlo. Me quedo extrañada, algo no va bien... ¿qué puede ser? ¿serán cosas mías? No sé dónde tengo las llaves de casa, así que llamo al timbre. El ascensor está esperándome, así que enseguida llego al 7º piso. Antes de llamar al timbre ya asoma mi madre y me abre la puerta. La miro, algo va muy mal. Mi primer pensamiento: mi abuelo, algo le ha pasado. Pregunto con un nudo en la garganta: "¿qué ha pasado?". En mi cabeza retumba la palabra "abuelo" una y otra vez y entre ese zumbido escucho entre sollozos: "el primo Jose". Sacudo la cabeza hacia los lados, no soy capaz de hilar mis pensamientos para que tengan coherencia... no tiene sentido ¿el primo? así que sin respiración pregunto para saber qué le ha pasado. Oigo, pero no asimilo lo que escucho, por lo que aturdida pregunto: "¿qué? ¿cómo? ¿qué le pasó?" y rompo a llorar, lloro y me siento. Las piernas me tiemblan, por más que intento inhalar aire, no me llega a los pulmones, una fuerte presión golpea mi cabeza, grito... grito que no puede ser, q no es posible, que no es justo. El tiempo se detiene y los recuerdos bombardean mi mente. Dejo de percibir lo que ocurre a mi alrededor, sólo siento que me desgarro por dentro. Que me falta una pieza importante, que nada tiene sentido, que quiero dar marcha atrás en el tiempo e impedir que se monte en su moto. Deseo ser yo, que él esté aquí y ser yo quien ocupe su lugar. Deseo despertarme de esta pesadilla, pero no. Nada va a cambiar por mucho que lo desee, nada va a ser como debiera. Él no va a regresar... parecía dormir, el problema es que entró en un sueño eterno del que jamás despertará.
Te quiero y eso es algo que nada ni nadie cambiará nunca.
Pasará el tiempo, pero vivirás siempre en mí; tu recuerdo durará mientras yo respire.

sábado, 13 de marzo de 2010

Las pequeñas cosas


Los pequeños detalles son los que quedamente susurran lo que pensamos, lo que sentimos, lo que callamos, lo que ocultamos... pero suelen pasar desapercibidos. Pasan desapercibidos no por su importancia, pero sí por la relevancia que cada uno les da. Caemos en el error de cerrar todos nuestros sentidos ante aquello que consideramos superfluo sin realmente serlo. Recibir una sonrisa de un desconocido, un hasta pronto en lugar de un adiós, un beso sin motivo aparente, un abrazo electrizante, un aroma que evoca momentos pasados, una canción que suena en el momento justo, un silencio compartido que dice más que muchas palabras, la mirada asombrada de un niño, la mirada cómplice de un desconocido, una lágrima que se asoma sin llegar a caer al abismo, el inicio de una frase que queda incompleta, el miedo del que tienes enfrente, el dolor de aquel al que heriste, una despedida que quizá sea la última, la efusividad del saludo de alguien que se alegra al verte, la pasión en los ojos del que te desea, el encontrar las llaves en el lugar que las buscas, comprobar que han pasado las horas pero el perfume perdura, el pantalón que necesitas recién planchado, la comida caliente sobre el plato, la hora perfecta para ver esa película que te encanta, la calidez del hogar en un día de invierno, el rocío sobre los pétalos de una rosa, el viento que mece las ramas, la lluvia que da de beber a las flores, el frescor de las noches de verano, el sonido de la lluvia sobre los cristales, la palabra pronunciada para romper el hielo, no tener que esperar... hay millones de cosas que son tan intrínsecas en nuestro día a día que tan sólo las valoramos cuando desaparecen, cuando nos tomamos un tiempo para reflexionar o cuando nosotros mismos estamos hechos de pequeños retales.
Valora los detalles por insignificantes que los consideres, cada uno de ellos ayuda a dar forma a las cosas importantes. Yo valoro todos y cada unos de esos detalles que para otros son nimiedades, y tú?

viernes, 12 de marzo de 2010

Cuando golpea fuerte...


Cuando la vida golpea con tanta fuerza que hace tambalear los cimientos más robustos sientes temor. Atemoriza la idea de que lo que hay bajo tus pies es más endeble de lo que quisieras. Temes que cuando vayas a dar el siguiente paso el fango te llegue a las rodillas. El miedo paraliza, detiene los músculos impidiendo continuar, rompe los sueños y amedrenta impidiendo querer cumplir los deseos. Por eso hay que reponerse en el menor tiempo posible, recobrando el aliento tras el duro golpe, sobreponiéndose intentando recomponer la vida que se ha desquebrajado y que jamás volverá a formar un puzzle completo. Siempre faltará algo que impida sonreír plenamente, pero ello no debe impedir intentarlo. Buscar motivos por los que sonreír, por los que dar el siguiente paso con más firmeza que el anterior, por los que vivir.

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