domingo, 4 de abril de 2010

Sé que aún tengo que seguir mi partida, pero también sé que no están todas las fichas.



La vida está formada por fichas de dominó, cada una debe ocupar su lugar y espacio y mantener un equilibrio para no desestabilizar el conjunto. Cuando una pieza cede por su propio peso o por una fuerza ejercida desde el exterior el desastre está garantizado. El contacto de la primera ficha al caer sobre la siguiente desencadena el, conocido por todos, efecto dominó. Cuando esto ocurre tenemos varias opciones. Levantar cada ficha y colocarla en el mismo lugar; dejar las fichas en el suelo; dejar esas fichas a un lado y construirlas nuevas o bien colocar las mismas, pero en diferente orden e incluso posición.
Son muchas las veces que uno mismo es el motor del derrumbe, pero pocas las que uno se mira a sí mismo como causante.
Es más, lo fácil es derribarlas, lo difícil volver a construir y más cambiando la formación.
A día de hoy, mis fichas están esparcidas por el suelo. Alguna quedó en pie defendiendo su posición, pero son las menos. Quizá tú formes parte de mi dominó, quizá tú aún estés en pie, quizá yo forme parte del tuyo...

3 comentarios:

  1. =)Estoy seguro de que aunque no te des cuenta, hay mas fichas en pie de las que tu te crees, solo hay que mirar el conjunto y no centrar la atención en esas que se han caído.

    Nose de ti,se de mi y eres una ficha de mi dominó :-**

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  2. Gracias :-**
    Tú muy bien sabes que también formas parte del mío ;-)

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