Buscaré otros brazos que me arropen en esta inmensa oscuridad de la noche, otros labios que sellen los míos impidiéndome hablar, otros ojos que busquen la complicidad de los míos y me sonrían en silencio, otra piel que se encienda al contacto con la mía, otras manos que se unan a las mías, bien para caminar juntos, bien para detenerme y que me quede a su lado. Sólo un instante, sólo unas horas, sólo una noche porque no necesito otro corazón que se entienda con el mío, hoy no. Quizá mañana.
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